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Lo
primero que puedes hacer es convencerte de que hay mucho que
puedes hacer. Cualquier
cosa menos permanecer en silencio ante la guerra.
Es verdad que quien tiene capacidad para salir
todos los días en la tele e imponer la verdad, al
menos la verdad oficial, es el presidente, el ministro,
el militar, o el Papa . Pero nadie te impide a ti ni a mi,
ciudadanos de a pie, salir a la calle y tomar la palabra.
Tampoco
nadie puede privarte del derecho de, más allá de la
simple manifestación de tus ideas, pasar incluso a la no
cooperación con aquello que crees injusto y que de alguna
forma, directa o indirectamente está haciendo posible la
guerra.
En
el peor de los casos ( o el mejor, según se mire) si pasar
incluso al boicot de acciones injustas del gobierno pasar
a la oposición abierta y comprometida te proporcionara alguna
represalia, sería un precio que habría que estar dispuesto a
pagar en aras de cualquiera que sea tu manera de entender el
compromiso social.
Propuestas
Sal
a la calle. Habla. Habla de viva voz o con un megáfono.
Coge un papel y escribe. Clávalo en la puerta de tu casa aunque
solo contenga una simple frase como "en esta casa somos
contrarios a la guerra". o por ejemplo " En este
comercio somos contrarios a la guerra". Y en este taller/
en este colegio/ en esta asociación........ Escríbele al
presidente de tu gobierno. Recoge firmas. Escribe al
director del periódico. Toma una tiza y una pizarra. Haz una
concentración. Haz dos concentraciones....en la calle, en la
plaza, en el instituto. Haz una "sentada pacífica" en
la puerta del edificio gubernamental, en la puerta del cuartel,
en el camino de la base militar. Si cuando llegan las
elecciones sueles votar, hazle saber a tu partido en privado y
mejor públicamente que no le votarás nunca más si no se
muestra abiertamente contra la guerra. Devuelve el carnet si lo
tienes.
Haz
que tu comunidad religiosa si perteneces a alguna, vaya más
allá de los rezos; que se manifieste pacíficamente en la
calle. Cuelga una bandera blanca en la ventana de tu casa en señal
de oposición a la guerra. Organiza una pequeña campaña en el
barrio. Devuelve la cartilla militar si es que hiciste el
servicio militar obligatorio; deja claro que contigo no se puede
contar para movilizaciones militares. Edita una pegatina contra
la guerra. Y luego otra exigiendo el pago del ridículo 0.7.
Participa en los foros de Internet. Usa la RED como mejor
sepas.
Contribuye
a crear un estado de opinión. Llama por teléfono a la emisora
de radio más cercana. Gasta esa lata de pintura que te queda en
casa pintando un pequeño mural imaginativo en la tapia más próxima.
Llena de murales todas las tapias de la ciudad. Escribe un artículo,
o un poema, o una frase....sácales fotocopias y repártelas.
Llama por teléfono a la Moncloa. Llama por teléfono a la
presidencia del Gobierno, al Parlamento. Llama al Ministerio del
ejercito y al Ministerio de Asuntos Exteriores, hazles saber a
todos tu disconformidad con la guerra; cuando hayas conseguido
hablar y dejar tu mensaje, anima a un familiar, amigo o a tu
vecina que llamen también y opinen respetuosamente... que se
bloqueen las centralitas; en un país libre tienes derecho a
hacerlo. Si los teléfonos se colapsan, envía un telegrama.
Acude
a los plenos de tu Ayuntamiento y habla en el turno del público;
formula alguna propuesta. Si tienes coche, colócale una frase
contra la matanza legalizada que es la guerra. Haz todo lo que
se te ocurra individual y colectivamente para contrarrestar
tanta propaganda violenta. Rompe el silencio.
Reflexiones
para propuestas de acción.
Y
ten en cuenta una cosa: el adversario en ideas, no es el
presidente del gobierno únicamente, ni tampoco la "lacra
social" es el terrorista de turno; ojalá lo fueran.
Es por desgracia una gran parte de la sociedad, incluida gente
muy cercana y allegada, la que se ha dejado convencer de que la
violencia está justificada (En España, según las encuestas
del CIS, el 85% de los españoles está de acuerdo en una
intervención militar. En USA , los porcentajes son similares).
Se pone aquí de manifiesto que la propaganda de la violencia
que sutilmente se viene haciendo desde hace años vía películas
de cine, programas de televisión, revistas, lenguaje,
juguetes bélicos desde la infancia, videojuegos bélicos y
violentos por internet, etc, etc... hace su eficaz efecto en las
mentes y en la Cultura de los pueblos, como si se estuviese bajo
el yugo de un régimen político autoritario de esos que lavan
los cerebros, o atrapados en la garras de una secta
fundamentalista de esas que son capaces de anular las voluntades
y convertir en monigotes a sus partidarios.
De
manera similar, pero más camuflada y menos burda, la cultura
de la violencia se prodiga en nuestra vida cotidiana sin que
casi nos demos cuenta. Vemos con claridad que solo la
locura o el fanatismo son capaces de explicar que algunas
personas se conviertan en suicidas y estrellen su
propio avión contra un rascacielos habitado por 6000
seres humanos, pero no vemos en cambio que el propio
sistema social en el que vivimos a principios de siglo XXI
está consiguiendo eliminar casi al completo la capacidad de
juicio crítico de los ciudadanos. No vemos que la
pasividad y el silencio de las sociedades frente a la pobreza
extrema de media humanidad es más letal, más mortífera y
más fanática que la de los desgraciados terroristas.
Por
eso, todas las acciones individuales o colectivas que se
emprendan para convencer que la violencia y la guerra no es el
camino han de estar cargadas de una gran dosis de
argumentación y de capacidad de convicción; han de difundirse
mensajes respetuosos, pedagógicos, que lleguen al corazón
y a la razón del otro y que sean capaces de hacerle cambiar de
parecer... aunque todas estas sencillas acciones o gestos de
opinión se complementen con otras acciones de no- cooperación
no -violenta de mayor esfuerzo y compromiso personal.
Puedes
y debes, en definitiva, combinar las acciones de oposición a la
guerra con la labor pedagógica contra la cultura de la
violencia, sin perder de vista que la mayor violencia y el peor
terrorismo que padece la humanidad es todo aquello que tiene
como consecuencia la miseria, y que el mayor sustento de las
barbaridades de los gobernantes -gigantes con pies de barro-
es la pasividad y es el silencio de los ciudadanos ("el
silencio de los corderos") que consentimos prestarles
una servidumbre voluntaria de la que los
gobernantes obtienen su legitimidad y su fuerza. Dicho
con otras palabras. Si Busch, Aznar y compañía hacen y
deshacen, -incluso hacen la guerra- es porque la ciudadanía lo
consiente con su silencio . Si el estruendo de las bombas y el
silbido de los misiles se oye en Afganistán en porque los
ciudadanos estamos callados. Y el que calla otorga.
Luis
Pérez Ramos. Puerto
Real.
Ultima
modificación 9 de Octubre 2001.
En
muchas ciudades españolas hay Plataformas Contra La
Guerra, que agrupan a colectivos diversos interesados todos
en parar esta barbarie. Colabora como mejor puedas con estas
plataformas.
>>>>>>>>>>>>Continuará...(con
perdón)
Ir
a Carta al Sr. Presidente Aznar contra la Guerra
(Afganistán)
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a Carta al Sr R. Zapatero contra la Guerra
(Afganistán)
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